miércoles, julio 13
MICRORRELATO: El secuestro
La boda
marchaba bien hasta que la detención del
Juez Octaviano, el futuro esposo, dejó a toda la alta sociedad pasmada. No
llegaron ni a decirle Sí al cura cuando el escándalo frenó en seco el sermón.
Entraron cinco hombres corpulentos, vestidos de negro y de un empujón y una palabrota de esas que quita el orgullo se lo llevaron. En la comisaría no cabía ni un alfiler -Que
alguien me quite a los engalanados de aquí!-, (gritaba el comisario pero nadie se movía), -Tendrán que esperar cuarenta y ocho horas para darlo por
desaparecido, entonces allí pondré un equipo a disposición. Mientras tanto
esperen alguna llamada. <Esto me huele a secuestro>, (pensó el inspector) Pero el
teléfono nunca sonó por haberse sentenciado más allá una libertad. -Sacúdase el birrete que ya está lejos de todo, (le
dijo al juez el secuestrador), No más leyes ni familia, tal como usted ordenó.
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