¿Piensa
usted que esta droga pueda pasar a ser una herramienta espiritual de
transformación?
Lea la
historia y saque sus conclusiones.
En
1938,
el químico Albert Hofmann trabajaba para la compañía farmacéutica
Laboratorios Sandoz Suiza en Basilea y buscando un estimulante
respiratorio recurrió a una molécula conocida por restringir los
vasos sanguíneos: el Cornezuelo; hongo que infecta los granos del cereal que se utilizan para hacer
pan de centeno
.
Sintetizó un derivado llamado
ácido lisérgico con la tiamina (vitamina B) y cinco años más
tarde mientras experimentaba con el compuesto y, siguiendo lo que el
mismo denominó “un curioso presentimiento”, un punto minúsculo
calló sobre su piel y entró en su torrente sanguíneo. En cuarenta
minutos comenzaron sus efectos.
El 19 de
Abril de 1943, entregado a un increíble estado alterado de
conciencia tomó una dosis más grande y de camino a casa en su
bicicleta experimentó el primer viaje de LSD del mundo.
El LSD es una droga potente ya que menos del peso de dos granos de sal (25 microgramos) pueden ser suficientes para sentir los efectos. Es más, una onza (28,35 gr) de LSD es suficiente para drogar a 300.000 personas.
Inmediatamente supo que se encontraba ante una experiencia grande que tuvo un efecto completamente poderoso en su conciencia, en su actividad mental, en sus sentimientos, en sus pensamientos y en sus percepciones.
Al mismo
tiempo, mientras al otro lado del mundo los científicos exploraban
la física del átomo, la molécula de Albert Hofmann parecía tener
el mismo efecto explosivo pero dentro del cerebro. En la década
de 1940, la gente no percibía el cerebro y el comportamiento como un
sistema neuroquímico.
Laboratorios
Sandoz vio el “pan debajo del brazo” del LSD. Tenía potencial.
No pasaron muchos meses para que ampolletas con nombre comercial
salieran al mercado posicionándose incluso a la vuelta de la esquina
de los científicos y psiquiatras del mundo y... gratis.
Para 1965 más
de dos mil artículos hablaban del LSD en todas las revistas médicas
y a 40,000 pacientes le prescribieron “las ampolletas”. Sus
efectos se probaron en todo: desde el alcoholismo hasta el autismo.
Incluso la agencia central de inteligencia y la milicia entraron en
acción drogando a sus operarios para ver si el LSD podía ser la mayor arma de
transformación. Si podría resultar de allí el tan deseado “control
mental”. Un
comentarista de la época en textuales palabras observaba lo
siguiente: “Una hora y diez minutos después de tomar la droga; con
un hombre arriba de un árbol, el comandante de la tropa se dio por
vencido. Estos soldados británicos drogados son cualquier cosa
menos controlables”. Sin embargo
sus extraños efectos no podían negarse y la comunidad psiquiátrica acuñó una nueva palabra que significaba mente manifestándose: "Lo Psicodélico"
En EEUU otro
grupo de científicos se dispuso a ver que más podía hacer el LSD; fue simplemente uno de muchos experimentos humanos ilegales alrededor
del país donde James
Fradiman (estudiante de pos grado en Stanford), se preguntaba (ya para esa época) si podrían usarse los psicodélicos para resolver
problemas domésticos, cosas científicas, pragmáticas, ricas en
información. Y la respuesta que obtuvieron fue que a pesar del auge
y alboroto de la droga en los laboratorios, nadie sabía
nada.
Recurrieron a
científicos de alto nivel y les propusieron una sesión psicodélica
a cambio de trabajar en un problema propio, en el que se encontrasen
frustrados o decepcionados ante los resultados actuales de sus
investigaciones. Sus asuntos iban desde ecuaciones científicas
abstractas hasta diseños arquitectónicos prácticos y diseños de
muebles. Así pues, en un cuarto
seguro y con comodidades se les administró psicodélicos. Se les
dio algunas horas para que simplemente se relajasen, estuvieran solos
y al levantarse comenzaran a trabajar. Luego de finalizado uno comentó
haber hecho un “viaje” a través de la historia arquitectónica y
visitar y ver varias ciudades y lugares. Lo cierto es que cada
científico aseveró que con concentración y guía el LSD les
permitía abordar sus problemas con una perspectiva fresca o les
producía la libertad para explorar ideas más abiertamente. El
resultado del experimento fue la creación de patentes, creación de
nuevos productos, ampliación y mejora de teorías físicas,
publicación de documentos y más importante aún, durante muchas
semanas después y de acuerdo a lo comentado por los “viajeros”,
su nivel general de creatividad se mantuvo arriba.
Así pues, el
LSD y sus primos psicodélicos: la psilocibina
y la mescalina estaban ya en boca de todo el mundo.
La década de 1950 fue un tiempo propicio para explorar. Los niños que crecieron durante ese período rechazaban el status quo comenzando protestas sobre la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles, a tal punto, que promovieron una nueva investigación sobre las costumbres gubernamentales y sociales. Estos “nuevos viajeros” ahora se dejaban guiar por líderes carismáticos y poetas del decenio, como Allen Ginsberg quien afirmaba que “un poco de LSD es un catalizador social útil“, mientras en Harvard, el eminente psicólogo Thimothy Leary se dirigía a grupos de personas aconsejando la conexión y abandono durante un “viaje” con psicodélicos.
La década de 1950 fue un tiempo propicio para explorar. Los niños que crecieron durante ese período rechazaban el status quo comenzando protestas sobre la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles, a tal punto, que promovieron una nueva investigación sobre las costumbres gubernamentales y sociales. Estos “nuevos viajeros” ahora se dejaban guiar por líderes carismáticos y poetas del decenio, como Allen Ginsberg quien afirmaba que “un poco de LSD es un catalizador social útil“, mientras en Harvard, el eminente psicólogo Thimothy Leary se dirigía a grupos de personas aconsejando la conexión y abandono durante un “viaje” con psicodélicos.
Cientos de
miles se activaron alrededor del mundo pero la cosa no tardó mucho
en caer en “picao”. Todo empezó a ir mal.
A
diferencia de la mayoría de las drogas, los efectos de los
alucinógenos son altamente variables y poco confiables ya que
producen diversos efectos en diferentes personas y en diferentes
ocasiones. Eso se debe a variaciones en la cantidad y la composición
de los principios activos, especialmente en los alucinógenos
derivados de plantas y hongos. Hoy se reconoce su venta en tabletas,
cápsulas y ocasionalmente en forma líquida (generalmente vía
oral). Lo más corriente es encontrarla agregada a un papel
absorbente que se divide en pedazos decorativos cada uno de los
cuales equivale a una dosis. Las experiencias o los “viajes” son
de larga duración y tipicamente terminan después de pasadas unas 12
horas.
“Sáquenlo
a la luz, LSD.” “El viaje que produce le hace daño a los
cromosomas. Todos los que toman LSD se vuelven locos si, si, si, ya lo pueden
ver...” (cantaba una opositora lo anterior en una multitud de
protesta) Surgieron así los grupos contrarios sugiriendo que el LSD
provocaba locura, defectos en nacimientos y suicidios y que incluso
podría llevar a la gente a cometer asesinatos.
En 1965 el
gobierno de EEUU empezó a clausurar estudios científicos a lo largo
del país. El de Albert Hofmann fue uno de ellos. A la mitad de la
séptima sesión, a medio día, les llegó una carta certificada del
gobierno federal. "... desde el momento en que lean esta carta la
investigación queda clausurada. La investigación terminó." En
la otra habitación tenían a cuatro científicos en pleno “viaje
psicodélico” y con problemas grandes a resolver en sus mentes.
Finalizaron la séptima sesión y fue la última investigación.
En cinco años
el gobierno de EEUU lo clasificó como una droga “planificación 1”
lo que declaraba que no tenía ningún valor médico. Entonces fue cuando para finales de
la década del 60 el LSD se despojó de la bata de laboratorio y se
mudó a la calle de donde nunca se ha ido.
Según una
encuesta realizada a americanos sobre el uso de drogas y la salud
(2007) 22,7 millones de personas a partir de los 12 años reportaron
haber usado LSD alguna vez en su vida.
Casi tres
décadas después de que el LSD se declarara ilegal, un laboratorio
clandestino calló en manos de la policía real montada del Canadá
en el año 1993. Nicholas Sand dirigía el laboratorio y fue durante
casi 40 años uno de los químicos mas destacados del mundo en
estudios sobre el LSD pero termino cumpliendo una condena de seis años
en la cárcel por su crimen.
La primera
vez que N. Sand habló en TV sobre sus laboratorios ilegales en los
setenta declaró que. Sentía que el trabajo que hacía era tan
importante para la humanidad que estaba dispuesto a correr los
riesgos de ser el alquimista, que escondido en su laboratorio
fabricaba químicos.
El y sus
colegas fabricaban un toque de 300 microgramos de LSD que según decían, tenían un karma especial, el "Sol Anaranjado". Al
preguntarle sobre cuántos lotes creen que se hicieron del Sol
Anaranjado, N. Sand respondió que "Eran 350 gr por kilo
por veinte, esos son aproximadamente 14 kilos de LSD, 10,000,000 de
dosis por kilo, por 14. Es un número muy grande. Dispensado por microgramo no se requería de mucho producto para
hacer una sola dosis. Para tratar mil dosis no se requería mayor
espacio que la punta de mi pulgar..." El principal problema de Sand era la
logística "Empecé a calcular la dosis de LSD y usaba una jeringa
con resorte para colocar una sola dosis a la vez en cubos de azúcar,
se requería de toda la noche y de todo el día solo para lograr mil
dosis." No sólo era un proceso tedioso, sino que cuando los
químicos se dieron cuenta de que sus sentencias carcelarias podían
depender del peso de su dosis, se ingeniaron un método más liviano
de distribución: papel y secante. Con un promedio de aproximadamente
900 toques por página era fácil de sumergir, secar y distribuir. Eventualmente
la ley capturó a N. Sand, lo arrestaron en 1972 y escapó hacia
Canadá durante su apelación. Durante dos décadas, N. Sand vivió
la vida de un fugitivo hasta 1996 cuando agentes antidrogas lo
encerraron. Para esta época, él calcula que fabricaron un cuarto
de miles de millones de dosis, pero no se arrepiente y todavía se
refiere al LSD, no como una droga, sino como a un sacramento. Nicholas Sand
cree en el poder expansivo de la conciencia de los psicodélicos,
pero ¿está de acuerdo la ciencia?
Hoy
los investigadores están de regreso en el laboratorio con
psicódelicos y pruebas humanas. En el hospital universitario de
Psiquiatría de
Zurich, el Dr.
Franz X. Vollenweider
y
su
equipo hacen un estudio del mapa cerebral durante estados alterados.
64 electrodos colocados en el cuero cabelludo de un sujeto registran
mil imágenes por segundo de la actividad cerebral. "Podemos
elaborar mapas del cerebro que son como mapas de calles. Podemos
mostrar los procesos del cerebro en términos de química, en
términos de fusiones, en términos de una red. Cómo interactúan
juntas las áreas del cerebro y como están conectadas”
Estas
imágenes combinadas con tomografías por emisión de positrones le
permiten al equipo crear imágenes tridimensionales de un cerebro
drogado. En la mente con alucinaciones, los psicódelicos estimulan
los receptores de serotonina en la corteza y las estructuras
profundas del cerebro. Los usuarios ven imágenes que en realidad no
existen nublando la línea entre la percepción y la imaginación. "...si su
cerebro produce esta imagen interna experimentada del mundo, puede
ser una historia pequeña, una película corta que puede ver personas
u objetos." (Dr. F. Vollenweider)
El equipo del
Dr Vollenweider
descubrió que el mapa que muestra a una mente que alucina siempre
se ve igual, pero para el usuario la película pequeña dentro de la
cabeza puede tomar varias figuras y formas: desde lo sublime hasta lo
horroroso. Incluso hasta una traficante de drogas y viajera experimentada puede tener un mal viaje. "Estaba en una fiesta psicodélica
y habían unas doscientas personas. Ingerí demasiado LSD, lo sentí,
me lo comía y luego mis amigas me lo colocaban en mis bebidas. Sentí
que mi cuerpo moría y que yo moría." (A.)
"Darse
cuenta que uno no se siente conectado a su cuerpo da miedo, que se ha
perdido la noción del tiempo, da miedo. Estaba tan drogada con el
LSD, no sabía ni donde estaba. Tu pesadilla más horrible sucediendo
mientras estás despierto. Era como ver en un calidoscopio mientras
entraba en comunidades que probablemente no eran seguras para que yo
anduviera sola. Mientras el miedo se acumula, se hace aterrador, se
vuelve una pesadilla, sientes que todos están detrás de tí, que te
observan, que es el final. Si uno no está con gente de confianza y
uno los ve y ellos a uno, y parecen ser peligrosos y verdaderamente
ignorantes, entonces uno se puede volver paranoico, lo que eleva el
nivel de miedo y lo aterra y le hace desear que todo termine
finalmente y no termina." (A.)
¿Pero
como se ve dentro de la mente un viaje al infierno?
El
laboratorio de Vollenweider
ha elaborado un mapa donde se ve que el tálamo y las estructuras
frontales trabajan sobre-excitados, provocan ansiedad y se disuelve
el sentido de percepción de uno mismo. Se han documentado casos de
crisis psicóticas, escenas retrospectivas y desorientación severa a
causa del uso a corto plazo, e incluso, en usos por primera vez de
LSD. Y ya que los usuarios recreacionales no tienen control sobre la
dosis o sobre la pureza del ácido del mercado negro, tomarlo es
jugar una ruleta rusa química.
Cuando éstos
compuestos los usa un individuo equivocado y en condiciones
inseguras, tiene potencial de causar daño; una minoría pequeña que
atraviesa un mal viaje podría no regresar, podría no volver. Los
puede lanzar a un estado psicótico. Los científicos han presenciado
estos efectos desde los primeros estudios, antes de que el LSD fuera
ilegal. En la década de 1950 se dieron cuenta de que el LSD,
especialmente administrado a sujetos humanos bajo condiciones
estériles y en clínicas, podría dar como resultado paranoia y
delirio. Estas distorsiones de la realidad son similares a las que
sufren los pacientes con psicosis.
“Cuanto
tiempo ha estado aquí? … -Aquí? Novecientos años...- mucho
tiempo... si es bastante tiempo.” Comenta un paciente administrado
con LSD
Las
prescripciones médicas administraban LSD en condiciones muy rígidas,
bastante aterradoras y mecánicas, y la gente sufría lo que se
llamaba episodios parecidos a los psicóticos. Durante décadas, los
científicos usaron estas drogas simuladoras para desencadenar
temporalmente estos efectos y echar un vistazo dentro de los
“temporalmente enfermos”.
Ahora,
Nichols utiliza ratas para hacer justamente eso. Les administran 160
micro gramos de LSD mas puro, no sólo una vez, sino en días
alternos y durante meses.
Vigilan de
cerca y documentan su comportamiento. Después de drogarlas
crónicamente, las ratas empiezan a evadir el contacto social
y rechazan su agua azucarada, lo que sugiere que ya no buscan placer.
Se mueven con rapidez y se asustan fácilmente.
Los
esquizofrénicos se retiran de la sociedad. Tienen un retiro social,
lo mismo observaron en las ratas: se volvieron mucho más activas,
mucho más agresivas y ese es otro síntoma de lo que sucede en los
esquizofrénicos.
¿Significa
ésto que el LSD puede causar esquizofrenia o simplemente simula
alguno de sus efectos? "Hay casos de personas que han tomado LSD o
algún otro psicodélico y les ha precipitado a un desorden
psiquiátrico de larga duración y esquizofrenia. El consenso en la
literatura parece ser que esto no sucede en personas que no tienen
predisposición a la enfermedad, es decir, alguien que hubiera ya
desarrollado esquizofrenia o la enfermedad en cualquier caso" (David E Nichols)
El
comportamiento de las ratas “altamente” drogadas de Nichols,
imita también a la esquizofrenia que lo ayuda en su investigación
en la búsqueda de una cura. El genetista
Charles Nichols, es hijo y colaborador de David Nichols, quien
investiga los cambios dentro de los genes subyacentes a estos
comportamientos."Al comprender cómo el LSD produce sus efectos a un nivel molecular y genético podríamos potencialmente comprender las enfermedades como la psicosis que tienen comportamientos muy similares y que se traslapan.”
"Si
pudiéramos regresar a los comienzos de la esquizofrenia y
descubriéramos lo que la causa entonces si podríamos desarrollar
drogas que pudieran detenerla.” (David Nichols)
Un punto
concordante entre la enfermedad mental y el uso de la droga
psicodélica, es que ambas afectan la manera en que se percibe el
mundo. Un truco mágico y sencillo demuestra porque y lo llaman el
estudio de la máscara hueca. Todo se trata sobre como nuestra mente
engaña lo que los ojos ven. Un profesor de estudios de la conciencia
de la escuela de medicina de Hannover, Alemania supervisó la
siguiente prueba; tiene tres
grupos: uno es esquizofrénico, otros toman psicodélicos y el tercero "sano y sobrio".
Luego le pide
a los participantes que vean a través del visor la emisión de una
imagen de una máscara facial, luego ven una segunda imagen que
parece ser exactamente igual y les pregunta si pueden ver la
diferencia. Las imágenes que parecen rostros normales, de hecho no
lo son. Como todas
las máscaras huecas, un lado es convexo, el que de hacia uno y el
otro lado es cóncavo o hueco. No importa de que lado de la máscara
vean: el mismo grupo saludable y sobrio la ve orientada hacia ellos,
porque eso es lo que su mente anticipa. Sin embargo, aquellos con
enfermedad mental o tomando psicodélicos pueden diferenciar entre
los dos lados la mayor parte del tiempo. ¿Por qué?
Los
científicos calculan que la mente recibe 11,000,000 de trozos de
información por segundo, pero la mente consciente solo puede
procesar unos doscientos trozos a la vez. Para manejar esa cantidad
de datos el cerebro conecta la nueva información a conceptos
preconcebidos.
"Por
ejemplo si algo vuela a la par suya a una gran velocidad, usted
podría pensar que eso puede ser peligroso, pero si puede identificar
esta cantidad minúscula de información perceptual con su concepto,
entonces diría; ah! Eso fue un pájaro, y no hay peligro, y usted
calma y no hay problema" (Charles Nichols)
Al suspender
temporalmente la habilidad del cerebro de conectar información con
estos conceptos, los psicodélicos podrían entonces desacondicionar
la mente. "Es como si los filtros que normalmente tenemos para funcionar se redujeran para que literalmente pueda ingresar más y más impresión sensorial, mas impresión emocional, más impresión visual y más acceso a partes de la mente." (David Nichols)
Para algunos
esto puede ser abrumador o aterrador, pero para otros es una forma de
vida.
El lugar
donde se utilizan los psicodélicos hoy en día, el lugar más
visible, es el festival del hombre ardiente donde se reúnen 50,000
personas y hay una cantidad enorme de ingesta de drogas consumidas de
manera feliz y abiertamente. Participantes
del festival sienten que ven el mundo por primera vez, David Nichols
lo llama el detector de novedades y que procede de un grupo de
células en el cerebro. "Lo que sucede es que si vemos algo en el ambiente que parece una novedad empiezan a estallar y disparar muy rápido, las células disparan muy rápido, y lo que podría suceder, por ejemplo, que si alguien entra en esta habitación tranquila donde estamos y deja caer una botella de vino, inmediatamente todos la escuchamos, porque el loco Serulius empieza a disparar y a atraer nuestra atención. Los psicódelicos amplifican el estallido de la novedad"
¿Puede este
efecto novedoso de los psicodélicos usarse para ayudar a aquellos
que están en situaciones desesperadas; para hacer borrón y cuenta
nueva, y empezar a ver la vida de nuevo, con otros ojos?
Con el uso de
una dosis moderada de psilocibina, el psiquiatra Charles Grob y su
colega guían a cada paciente a través una experiencia psicodélica
que, esperan, calmará su temor y ansiedad (centro médico Harbor,
UCLA) "Cuando las personas desarrollaron una enfermedad terminal, muchas veces la ansiedad los abruma, tienen que tomar cantidades grandes de medicamentos para aliviar el dolor, les constriñe su capacidad para apreciar la vida y les constriñe su sentido de quien son, de quien se atrevieron a ser, su sentido de propósito y validez. Esto no se trata de tomar psilosibina o algún otro compuesto muchas veces, se trata de orquestar, si se puede, una sola experiencia profunda y transformadora que luego de por resultado el desarrollo de un cambio conductual a través del tiempo" (Charles Grob)
En el
laboratorio de Dr.
Franz X. Vollenweider
en Zurich, investigan esta reacción espiritual que es tan común en
el uso de psicodélicos. Estas drogas activan el área frontal del
cerebro responsables del sentido de percepción de uno mismo,
mientras la amígdala cerebral, crucial en el procesamiento del temor
y la ansiedad, se desconecta, lo que da por resultado el sentimiento
que Vollenweider
llama infinito oceánico: "Hay un tipo de unión con el
entorno, así es que en ese estado la gente experimenta, sobre todo,
sentimientos intensificados. No se piensa sobre el proceso, no hay
observador, usted simplemente existe. Es como tratar de describirle
los colores a una persona ciega, cambia la manera en la que uno
piensa."
El hombre que
creo esta molécula, Albert Hofmann, advirtió que si se usaba de
manera inapropiada el LSD podía dañarlo, perturbarlo, volverlo
loco. Pero Hofmann también dijo que el LSD es una herramienta para
convertirnos en lo que realmente somos.
"Existe
esta clase de compuestos: los psicodélicos que han permanecido
intactos. Estamos descongelándolos desde hacen treinta o cuarenta
años. No nos hemos visto químicamente, y es increíblemente
emocionante volver a hacerlo... Estamos en el umbral también
de aprender tantas cosas más. Estos compuestos son interrogantes
extraordinarios, y si nos permiten explorarlos bajo condiciones
autorizadas y seguras creo que el potencial es sorprendente. La única
diferencia entre un medicamento y un veneno es la dosis y usted no me
puede decir que todas las drogas que existen los psicodélicos no
tienen un uso médico. Claro que lo tienen, incluso la heroína se
usa para tratar dolor, sólo hay que descubrirla"¿Como evolucionarán entonces los psicodélicos ¿como agentes de sanación? ¿O abuso? Yo creo que todavía queda mucho por verse.
Natalia
Lescano|2010
Fuente: Natural Geographic - Programa emitido en cadena local
Fotos: elsujeto9.blogspot.com/hegoak.org/72ppp.com
Fotos: elsujeto9.blogspot.com/hegoak.org/72ppp.com


Muy buen artículo, enhorabuena
ResponderEliminarGracias Anonimo!
EliminarIncreíble tu artículo, me dejaste sin palabras. Estoy bajo el efecto del lsd y tu articulo me acaba de llevar por un viaje a travez del tiempo, visité cada lugar que mencionaste y sentí lo que los pacientes describieron.
ResponderEliminarFelicidades!!!!!!!!!!
Cesar me alegro te haya gustado... es muy interesante y su información está editada de una nota del National Geographic.
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