jueves, diciembre 2

Drogas: El LSD podría convertirnos en quien realmente somos


¿Piensa usted que esta droga pueda pasar a ser una herramienta espiritual de transformación?

Lea la historia y saque sus conclusiones.

En 1938, el químico Albert Hofmann trabajaba para la compañía farmacéutica Laboratorios Sandoz Suiza en Basilea y buscando un estimulante respiratorio recurrió a una molécula conocida por restringir los vasos sanguíneos: el Cornezuelo; hongo que infecta los granos del cereal que se utilizan para hacer pan de centeno . Sintetizó un derivado llamado ácido lisérgico con la tiamina (vitamina B) y cinco años más tarde mientras experimentaba con el compuesto y, siguiendo lo que el mismo denominó “un curioso presentimiento”, un punto minúsculo calló sobre su piel y entró en su torrente sanguíneo. En cuarenta minutos comenzaron sus efectos. 

El 19 de Abril de 1943, entregado a un increíble estado alterado de conciencia tomó una dosis más grande y de camino a casa en su bicicleta experimentó el primer viaje de LSD del mundo.

El LSD es una droga potente ya que menos del peso de dos granos de sal (25 microgramos) pueden ser suficientes para sentir los efectos. Es más, una onza (28,35 gr) de LSD es suficiente para drogar a 300.000 personas.


Inmediatamente supo que se encontraba ante una experiencia grande que tuvo un efecto completamente poderoso en su conciencia, en su actividad mental, en sus sentimientos, en sus pensamientos y en sus percepciones.


Al mismo tiempo, mientras al otro lado del mundo los científicos exploraban la física del átomo, la molécula de Albert Hofmann parecía tener el mismo efecto explosivo pero dentro del cerebro. En la década de 1940, la gente no percibía el cerebro y el comportamiento como un sistema neuroquímico.
Laboratorios Sandoz vio el “pan debajo del brazo” del LSD. Tenía potencial. No pasaron muchos meses para que ampolletas con nombre comercial salieran al mercado posicionándose incluso a la vuelta de la esquina de los científicos y psiquiatras del mundo y... gratis.
Para 1965 más de dos mil artículos hablaban del LSD en todas las revistas médicas y a 40,000 pacientes le prescribieron “las ampolletas”. Sus efectos se probaron en todo: desde el alcoholismo hasta el autismo. Incluso la agencia central de inteligencia y la milicia entraron en acción drogando a sus operarios  para ver si el LSD podía ser la mayor arma de transformación. Si podría resultar de allí el tan deseado “control mental”. Un comentarista de la época en textuales palabras observaba lo siguiente: “Una hora y diez minutos después de tomar la droga; con un hombre arriba de un árbol, el comandante de la tropa se dio por vencido. Estos soldados británicos drogados son cualquier cosa menos controlables”Sin embargo sus extraños efectos no podían negarse  y la comunidad psiquiátrica acuñó una nueva palabra que significaba mente manifestándose: "Lo Psicodélico"

En EEUU otro grupo de científicos se dispuso a ver que más podía hacer el LSD; fue simplemente uno de muchos experimentos humanos ilegales alrededor del país donde James Fradiman (estudiante de pos grado en Stanford), se preguntaba (ya para esa época) si podrían usarse los psicodélicos para resolver problemas domésticos, cosas científicas, pragmáticas, ricas en información. Y la respuesta que obtuvieron fue que a pesar del auge y alboroto de la droga en los laboratorios, nadie sabía nada.
Recurrieron a científicos de alto nivel y les propusieron una sesión psicodélica a cambio de trabajar en un problema propio, en el que se encontrasen frustrados o decepcionados ante los resultados actuales de sus investigaciones. Sus asuntos iban desde ecuaciones científicas abstractas hasta diseños arquitectónicos prácticos y diseños de muebles. Así pues, en un cuarto seguro y con comodidades se les administró psicodélicos. Se les dio algunas horas para que simplemente se relajasen, estuvieran solos y al levantarse comenzaran a trabajar. Luego de finalizado uno comentó haber hecho un “viaje” a través de la historia arquitectónica y visitar y ver varias ciudades y lugares. Lo cierto es que cada científico aseveró que con concentración y guía el LSD les permitía abordar sus problemas con una perspectiva fresca o les producía la libertad para explorar ideas más abiertamente. El resultado del experimento fue la creación de patentes, creación de nuevos productos, ampliación y mejora de teorías físicas, publicación de documentos y más importante aún, durante muchas semanas después y de acuerdo a lo comentado por los “viajeros”, su nivel general de creatividad se mantuvo arriba.

Así pues, el LSD y sus primos psicodélicos: la psilocibina y la mescalina estaban ya en boca de todo el mundo. 


La década de 1950 fue un tiempo propicio para explorar. Los niños que crecieron durante ese período rechazaban el status quo comenzando protestas sobre la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles, a tal punto, que promovieron una nueva investigación sobre las costumbres gubernamentales y sociales. Estos “nuevos viajeros” ahora se dejaban guiar por líderes carismáticos y poetas del decenio, como Allen Ginsberg quien afirmaba que “un poco de LSD es un catalizador social útil“, mientras en Harvard, el eminente psicólogo Thimothy Leary se dirigía a grupos de personas aconsejando la conexión y abandono durante un “viaje” con psicodélicos.

Cientos de miles se activaron alrededor del mundo pero la cosa no tardó mucho en caer en “picao”. Todo empezó a ir mal.

A diferencia de la mayoría de las drogas, los efectos de los alucinógenos son altamente variables y poco confiables ya que producen diversos efectos en diferentes personas y en diferentes ocasiones. Eso se debe a variaciones en la cantidad y la composición de los principios activos, especialmente en los alucinógenos derivados de plantas y hongos. Hoy se reconoce su venta en tabletas, cápsulas y ocasionalmente en forma líquida (generalmente vía oral). Lo más corriente es encontrarla agregada a un papel absorbente que se divide en pedazos decorativos cada uno de los cuales equivale a una dosis. Las experiencias o los “viajes” son de larga duración y tipicamente terminan después de pasadas unas 12 horas.

Sáquenlo a la luz, LSD.” “El viaje que produce le hace daño a los cromosomas. Todos los que toman LSD se vuelven locos si, si, si, ya lo pueden ver...” (cantaba una opositora lo anterior en una multitud de protesta) Surgieron así los grupos contrarios sugiriendo que el LSD provocaba locura, defectos en nacimientos y suicidios y que incluso podría llevar a la gente a cometer asesinatos.
En 1965 el gobierno de EEUU empezó a clausurar estudios científicos a lo largo del país. El de Albert Hofmann fue uno de ellos. A la mitad de la séptima sesión, a medio día, les llegó una carta certificada del gobierno federal. "... desde el momento en que lean esta carta la investigación queda clausurada. La investigación terminó." En la otra habitación tenían a cuatro científicos en pleno “viaje psicodélico” y con problemas grandes a resolver en sus mentes. Finalizaron la séptima sesión y fue la última investigación.
En cinco años el gobierno de EEUU lo clasificó como una droga “planificación 1” lo que declaraba que no tenía ningún valor médico. Entonces fue cuando para finales de la década del 60 el LSD se despojó de la bata de laboratorio y se mudó a la calle de donde nunca se ha ido.

Según una encuesta realizada a americanos sobre el uso de drogas y la salud (2007) 22,7 millones de personas a partir de los 12 años reportaron haber usado LSD alguna vez en su vida.

Casi tres décadas después de que el LSD se declarara ilegal, un laboratorio clandestino calló en manos de la policía real montada del Canadá en el año 1993. Nicholas Sand dirigía el laboratorio y fue durante casi 40 años uno de los químicos mas destacados del mundo en estudios sobre el LSD pero termino cumpliendo una condena de seis años en la cárcel por su crimen.
La primera vez que N. Sand habló en TV sobre sus laboratorios ilegales en los setenta declaró que. Sentía que el trabajo que hacía era tan importante para la humanidad que estaba dispuesto a correr los riesgos de ser el alquimista, que escondido en su laboratorio fabricaba químicos.

El y sus colegas fabricaban un toque de 300 microgramos de LSD que según decían, tenían un karma especial, el "Sol Anaranjado". Al preguntarle sobre cuántos lotes creen que se hicieron del Sol Anaranjado, N. Sand respondió  que "Eran 350 gr por kilo por veinte, esos son aproximadamente 14 kilos de LSD, 10,000,000 de dosis por kilo, por 14. Es un número muy grande. Dispensado por microgramo no se requería de mucho producto para hacer una sola dosis. Para tratar mil dosis no se requería mayor espacio que la punta de mi pulgar..." El principal problema de Sand era la logística "Empecé a calcular la dosis de LSD y usaba una jeringa con resorte para colocar una sola dosis a la vez en cubos de azúcar, se requería de toda la noche y de todo el día solo para lograr mil dosis." No sólo era un proceso tedioso, sino que cuando los químicos se dieron cuenta de que sus sentencias carcelarias podían depender del peso de su dosis, se ingeniaron un método más liviano de distribución: papel y secante. Con un promedio de aproximadamente 900 toques por página era fácil de sumergir, secar y distribuir. Eventualmente la ley capturó a N. Sand, lo arrestaron en 1972 y escapó hacia Canadá durante su apelación. Durante dos décadas, N. Sand vivió la vida de un fugitivo hasta 1996 cuando agentes antidrogas lo encerraron. Para esta época, él calcula que fabricaron un cuarto de miles de millones de dosis, pero no se arrepiente y todavía se refiere al LSD, no como una droga, sino como a un sacramento. Nicholas Sand cree en el poder expansivo de la conciencia de los psicodélicos, pero ¿está de acuerdo la ciencia?

Hoy los investigadores están de regreso en el laboratorio con psicódelicos y pruebas humanas. En el hospital universitario de Psiquiatría de Zurich, el Dr. Franz X. Vollenweider y su equipo hacen un estudio del mapa cerebral durante estados alterados. 64 electrodos colocados en el cuero cabelludo de un sujeto registran mil imágenes por segundo de la actividad cerebral. "Podemos elaborar mapas del cerebro que son como mapas de calles. Podemos mostrar los procesos del cerebro en términos de química, en términos de fusiones, en términos de una red. Cómo interactúan juntas las áreas del cerebro y como están conectadas”
Estas imágenes combinadas con tomografías por emisión de positrones le permiten al equipo crear imágenes tridimensionales de un cerebro drogado. En la mente con alucinaciones, los psicódelicos estimulan los receptores de serotonina en la corteza y las estructuras profundas del cerebro. Los usuarios ven imágenes que en realidad no existen nublando la línea entre la percepción y la imaginación. "...si su cerebro produce esta imagen interna experimentada del mundo, puede ser una historia pequeña, una película corta que puede ver personas u objetos." (Dr. F. Vollenweider)

El equipo del Dr Vollenweider descubrió que el mapa que muestra a una mente que alucina siempre se ve igual, pero para el usuario la película pequeña dentro de la cabeza puede tomar varias figuras y formas: desde lo sublime hasta lo horroroso. Incluso hasta una traficante de drogas y viajera experimentada puede tener un mal viaje. "Estaba en una fiesta psicodélica y habían unas doscientas personas. Ingerí demasiado LSD, lo sentí, me lo comía y luego mis amigas me lo colocaban en mis bebidas. Sentí que mi cuerpo moría y que yo moría." (A.)

"Darse cuenta que uno no se siente conectado a su cuerpo da miedo, que se ha perdido la noción del tiempo, da miedo. Estaba tan drogada con el LSD, no sabía ni donde estaba. Tu pesadilla más horrible sucediendo mientras estás despierto. Era como ver en un calidoscopio mientras entraba en comunidades que probablemente no eran seguras para que yo anduviera sola. Mientras el miedo se acumula, se hace aterrador, se vuelve una pesadilla, sientes que todos están detrás de tí, que te observan, que es el final. Si uno no está con gente de confianza y uno los ve y ellos a uno, y parecen ser peligrosos y verdaderamente ignorantes, entonces uno se puede volver paranoico, lo que eleva el nivel de miedo y lo aterra y le hace desear que todo termine finalmente y no termina." (A.)

¿Pero como se ve dentro de la mente un viaje al infierno?

El laboratorio de Vollenweider ha elaborado un mapa donde se ve que el tálamo y las estructuras frontales trabajan sobre-excitados, provocan ansiedad y se disuelve el sentido de percepción de uno mismo. Se han documentado casos de crisis psicóticas, escenas retrospectivas y desorientación severa a causa del uso a corto plazo, e incluso, en usos por primera vez de LSD. Y ya que los usuarios recreacionales no tienen control sobre la dosis o sobre la pureza del ácido del mercado negro, tomarlo es jugar una ruleta rusa química.
Cuando éstos compuestos los usa un individuo equivocado y en condiciones inseguras, tiene potencial de causar daño; una minoría pequeña que atraviesa un mal viaje podría no regresar, podría no volver. Los puede lanzar a un estado psicótico. Los científicos han presenciado estos efectos desde los primeros estudios, antes de que el LSD fuera ilegal. En la década de 1950 se dieron cuenta de que el LSD, especialmente administrado a sujetos humanos bajo condiciones estériles y en clínicas, podría dar como resultado paranoia y delirio. Estas distorsiones de la realidad son similares a las que sufren los pacientes con psicosis.

Cuanto tiempo ha estado aquí? … -Aquí? Novecientos años...- mucho tiempo... si es bastante tiempo.” Comenta un paciente administrado con LSD

Las prescripciones médicas administraban LSD en condiciones muy rígidas, bastante aterradoras y mecánicas, y la gente sufría lo que se llamaba episodios parecidos a los psicóticos. Durante décadas, los científicos usaron estas drogas simuladoras para desencadenar temporalmente estos efectos y echar un vistazo dentro de los “temporalmente enfermos”.
Ahora, Nichols utiliza ratas para hacer justamente eso. Les administran 160 micro gramos de LSD mas puro, no sólo una vez, sino en días alternos y durante meses.
Vigilan de cerca y documentan su comportamiento. Después de drogarlas crónicamente, las ratas empiezan a evadir el contacto social y rechazan su agua azucarada, lo que sugiere que ya no buscan placer. Se mueven con rapidez y se asustan fácilmente.
Los esquizofrénicos se retiran de la sociedad. Tienen un retiro social, lo mismo observaron en las ratas: se volvieron mucho más activas, mucho más agresivas y ese es otro síntoma de lo que sucede en los esquizofrénicos.
¿Significa ésto que el LSD puede causar esquizofrenia o simplemente simula alguno de sus efectos? "Hay casos de personas que han tomado LSD o algún otro psicodélico y les ha precipitado a un desorden psiquiátrico de larga duración y esquizofrenia. El consenso en la literatura parece ser que esto no sucede en personas que no tienen predisposición a la enfermedad, es decir, alguien que hubiera ya desarrollado esquizofrenia o la enfermedad en cualquier caso" (David E Nichols)

El comportamiento de las ratas “altamente” drogadas de Nichols, imita también a la esquizofrenia que lo ayuda en su investigación en la búsqueda de una cura. El genetista Charles Nichols, es hijo y colaborador de David Nichols, quien investiga los cambios dentro de los genes subyacentes a estos comportamientos."Al comprender cómo el LSD produce sus efectos a un nivel molecular y genético podríamos potencialmente comprender las enfermedades como la psicosis que tienen comportamientos muy similares y que se traslapan.”
"Si pudiéramos regresar a los comienzos de la esquizofrenia y descubriéramos lo que la causa entonces si podríamos desarrollar drogas que pudieran detenerla.” (David Nichols)

Un punto concordante entre la enfermedad mental y el uso de la droga psicodélica, es que ambas afectan la manera en que se percibe el mundo. Un truco mágico y sencillo demuestra porque y lo llaman el estudio de la máscara hueca. Todo se trata sobre como nuestra mente engaña lo que los ojos ven. Un profesor de estudios de la conciencia de la escuela de medicina de Hannover, Alemania supervisó la siguiente prueba; tiene tres grupos: uno es esquizofrénico, otros toman psicodélicos y el tercero "sano y sobrio".
Luego le pide a los participantes que vean a través del visor la emisión de una imagen de una máscara facial, luego ven una segunda imagen que parece ser exactamente igual y les pregunta si pueden ver la diferencia. Las imágenes que parecen rostros normales, de hecho no lo son. Como todas las máscaras huecas, un lado es convexo, el que de hacia uno y el otro lado es cóncavo o hueco. No importa de que lado de la máscara vean: el mismo grupo saludable y sobrio la ve orientada hacia ellos, porque eso es lo que su mente anticipa. Sin embargo, aquellos con enfermedad mental o tomando psicodélicos pueden diferenciar entre los dos lados la mayor parte del tiempo. ¿Por qué?

Los científicos calculan que la mente recibe 11,000,000 de trozos de información por segundo, pero la mente consciente solo puede procesar unos doscientos trozos a la vez. Para manejar esa cantidad de datos el cerebro conecta la nueva información a conceptos preconcebidos.

"Por ejemplo si algo vuela a la par suya a una gran velocidad, usted podría pensar que eso puede ser peligroso, pero si puede identificar esta cantidad minúscula de información perceptual con su concepto, entonces diría; ah! Eso fue un pájaro, y no hay peligro, y usted calma y no hay problema" (Charles Nichols)

Al suspender temporalmente la habilidad del cerebro de conectar información con estos conceptos, los psicodélicos podrían entonces desacondicionar la mente. "Es como si los filtros que normalmente tenemos para funcionar se redujeran para que literalmente pueda ingresar más y más impresión sensorial, mas impresión emocional, más impresión visual y más acceso a partes de la mente." (David Nichols)

Para algunos esto puede ser abrumador o aterrador, pero para otros es una forma de vida.
El lugar donde se utilizan los psicodélicos hoy en día, el lugar más visible, es el festival del hombre ardiente donde se reúnen 50,000 personas y hay una cantidad enorme de ingesta de drogas consumidas de manera feliz y abiertamente. Participantes del festival sienten que ven el mundo por primera vez, David Nichols lo llama el detector de novedades y que procede de un grupo de células en el cerebro. "Lo que sucede es que si vemos algo en el ambiente que parece una novedad empiezan a estallar y disparar muy rápido, las células disparan muy rápido, y lo que podría suceder, por ejemplo, que si alguien entra en esta habitación tranquila donde estamos y deja caer una botella de vino, inmediatamente todos la escuchamos, porque el loco Serulius empieza a disparar y a atraer nuestra atención. Los psicódelicos amplifican el estallido de la novedad"

¿Puede este efecto novedoso de los psicodélicos usarse para ayudar a aquellos que están en situaciones desesperadas; para hacer borrón y cuenta nueva, y empezar a ver la vida de nuevo, con otros ojos?

Con el uso de una dosis moderada de psilocibina, el psiquiatra Charles Grob y su colega guían a cada paciente a través una experiencia psicodélica que, esperan, calmará su temor y ansiedad (centro médico Harbor, UCLA) "Cuando las personas desarrollaron una enfermedad terminal, muchas veces la ansiedad los abruma, tienen que tomar cantidades grandes de medicamentos para aliviar el dolor, les constriñe su capacidad para apreciar la vida y les constriñe su sentido de quien son, de quien se atrevieron a ser, su sentido de propósito y validez. Esto no se trata de tomar psilosibina o algún otro compuesto muchas veces, se trata de orquestar, si se puede, una sola experiencia profunda y transformadora que luego de por resultado el desarrollo de un cambio conductual a través del tiempo" (Charles Grob)

En el laboratorio de Dr. Franz X. Vollenweider en Zurich, investigan esta reacción espiritual que es tan común en el uso de psicodélicos. Estas drogas activan el área frontal del cerebro responsables del sentido de percepción de uno mismo, mientras la amígdala cerebral, crucial en el procesamiento del temor y la ansiedad, se desconecta, lo que da por resultado el sentimiento que Vollenweider llama infinito oceánico: "Hay un tipo de unión con el entorno, así es que en ese estado la gente experimenta, sobre todo, sentimientos intensificados. No se piensa sobre el proceso, no hay observador, usted simplemente existe. Es como tratar de describirle los colores a una persona ciega, cambia la manera en la que uno piensa."

El hombre que creo esta molécula, Albert Hofmann, advirtió que si se usaba de manera inapropiada el LSD podía dañarlo, perturbarlo, volverlo loco. Pero Hofmann también dijo que el LSD es una herramienta para convertirnos en lo que realmente somos.

"Existe esta clase de compuestos: los psicodélicos que han permanecido intactos. Estamos descongelándolos desde hacen treinta o cuarenta años. No nos hemos visto químicamente, y es increíblemente emocionante volver a hacerlo... Estamos en el umbral también de aprender tantas cosas más. Estos compuestos son interrogantes extraordinarios, y si nos permiten explorarlos bajo condiciones autorizadas y seguras creo que el potencial es sorprendente. La única diferencia entre un medicamento y un veneno es la dosis y usted no me puede decir que todas las drogas que existen los psicodélicos no tienen un uso médico. Claro que lo tienen, incluso la heroína se usa para tratar dolor, sólo hay que descubrirla"


¿Como evolucionarán entonces los psicodélicos ¿como agentes de sanación? ¿O abuso? Yo creo que todavía queda mucho por verse.

Natalia Lescano|2010

Fuente: Natural Geographic - Programa emitido en cadena local
Fotos: elsujeto9.blogspot.com/hegoak.org/72ppp.com

4 comentarios:

  1. Muy buen artículo, enhorabuena

    ResponderEliminar
  2. Increíble tu artículo, me dejaste sin palabras. Estoy bajo el efecto del lsd y tu articulo me acaba de llevar por un viaje a travez del tiempo, visité cada lugar que mencionaste y sentí lo que los pacientes describieron.

    Felicidades!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  3. Cesar me alegro te haya gustado... es muy interesante y su información está editada de una nota del National Geographic.

    ResponderEliminar