No
estaría mal comenzar el 2011 no sólo con el pie derecho, sino con
ambos pies firmes a la tierra y con nuestros deseos en proceso de
hacerse realidad.
Seguramente
este año tuvo muchos momentos oprimentes, difíciles, frustrantes;
con el duelo y el miedo como protagonistas; pero las cosquillas de la
felicidad han estado tan presentes como se lo hayamos permitido. Tal
vez han venido acompañadas de un cambio positivo, un gesto amoroso,
el regalo de una relación o amistad, un nuevo trabajo, el perdón,
un premio, un reconocimiento... pero siempre logrando inflarnos de la
energía suficiente para seguir amando la vida a pesar de los
“agravios”.
Diciembre
nos rodea de un espíritu navideño con significados distintos y
según cada uno. Puede ser religioso, de bondad y compasión, un pavo
asado, un árbol repleto de regalos o simplemente la familia
alrededor de la mesa es nuestra recompensa. Pero la celebración del
año nuevo (y sus preparativos para recibirlo y comenzarlo) trae
aparejado un ritual interno, que en todas sus formas, invoca a la
alquimia de la transformación.
Queremos
transformarnos, cambiarnos: quitarnos los kilos de más, mudarnos,
comenzar a estudiar, cambiar de oficio, tener un hijo, plantar un
árbol, en fin, en cierta manera existe una “intención interna”
más allá del hecho en sí que se quiera cambiar. Como quiera que
sea existe la necesidad de concentrarnos en nuestros horizontes
personales para que el año que se avecina sea el precursor del tan
anhelado cambio.
¿Pero
como podemos llevar adelante un plan de acción para que logremos el
objetivo? (sigue en "más información")
Todos
los años me digo lo mismo: voy a hacer esto o aquello y al final ya
me encuentro brindando en diciembre con las esperanzas fallidas pero
pensando que tal vez me de otra oportunidad para lograrlo o que
simplemente Papá Noel me traiga una barita mágica. Y lo cierto es
que podemos proponernos un objetivo y que una especie de nuevo don
oculto nos ayude.
¿Estás
listo para comprometerte con tu idea o simplemente brindarás con lo
que quedo de la ella en las fiestas del año que viene?
Algunos
sabios sobre el tema, como Geoffrey Hoppe, un canalizador a quien
admiro mucho, anticipó que lo importante es el compromiso con el
sueño o el deseo que deseamos manifestar.
Todo
siempre empieza con una idea inspirada. Podrías estar en la ducha un
día antes de ir a comprar los regalos para el árbol y
repentinamente, en una ráfaga de inspiración, creas un nuevo
villancico o se te ocurre una alarma de carros silenciosa para
ciudades bulliciosas. O deseas verte única en el vestido a flores azul
talla 40, te viene la idea de un libro o has decidido que serías
feliz con un chiringo en la playa de Famara. Podría ser una idea que
ayude a la humanidad o de poca trascendencia en tu vida y hasta una
idea de metamorfosis personal. Podría ser algo que tiene el
potencial de hacerte rico o famoso, o simplemente algo que haga
cosquillas en tu pasión.
Una
idea es como un pájaro libre. No está limitado por el tiempo o por
recursos financieros, procesos humanos o por el simple miedo al
rechazo. Va y viene en tu cabeza sin limitaciones y aquí es donde
optamos. Está linda la idea che, pero, ¿la mantenemos en el reino
creativo (en la mente), o le damos vida y la sacamos a la luz? La
capacidad de hacer una elección clara y consciente en este momento
es uno de los factores más importantes para que pueda experimentar
físicamente mi deseo o idea. Recuerdo que en muchas oportunidades no
tomaba la decisión de soltar la idea o de bajarla a la realidad
porque me mantenía eufórica e ilusionada en la misma visión a tal
punto que mi mente comenzaba a limitarla en el tiempo hasta matar la
ilusión. Así de simple, el deseo se desplaza de nuevo al reino
creativo sin tener una verdadera oportunidad de convertirse en
experiencia.
La
elección debe de ser clara y tiene que motivar su manifestación, es
decir, si quiero comprar una casa me convendría considerar todos los
aspectos emocionales de esa decisión: como sería la parte de la
casa donde leería mi libro favorito o escuchar mi música
inspiradora. Es importante la atención prestada a las sensaciones que el
momento y el espacio te harán sentir. Si el deseo es verte sensual
dentro de un vestido a flores talla 40, no estaría mal visualizarte
sintiendo la emoción de un cuerpo transformado y la sensualidad que
irradia. Así mismo, si tienes ganas de crear un negocio propio no
estaría mal visualizarte próspero y con un sentimiento de
tranquilidad. Un recuerdo de un momento pasado en el que vivimos una
situación felíz también puede ayudar pero la imaginación y la
creación dentro del reino creativo de nuestra mente parecen jugar un
papel fundamental en la magia de la experimentación de ese deseo en
el futuro. En fin, al parecer para lograr satisfecho el primer 80% de
tu deseo lo importante es ponerle primero intención, luego decisión
y finalmente emoción. Una vez puestos estos ingredientes en la
cazuela, las energías asociadas al deseo pueden comenzar a recopilar
otras energías de apoyo de igual viento. En otras palabras, si
prestas atención comenzarás a conectar con otras personas y
recursos que te ayudarán en el proceso de traer tu idea a la vida.
(Ley de la Atracción)
Geoffrey
Hoppe insiste en intentar que la idea no se cierre en los límites de
la mente y recomienda el uso de una libreta para ampliar nuestro
objetivo en un papel pero sin tratar de organizar los pensamientos.
Pueden utilizarse palabras claves, dibujos, y todo lo necesario para
grabar la idea y sus ideas asociadas, pero al azar. No importa la
cantidad de hojas que se utilicen o garabatos ridículos que surjan.
Todo esto se pone a la “sombra” unos días para que la idea tome
su propia estructura sin permitir que la mente se meta con las
razones de por qué no podría lograrse, y luego sin que la mente
haya intercedido, es bueno releer las notas para observar qué nos
ocurre intuitivamente con la idea original y una mejor comprensión
de la propia voluntad y el deseo de hacer que suceda.
Si
al abrir nuestro blog de notas nos encontramos con un montón de
garabatos y con la firme decisión de cambiar las bebidas alcohólicas
las próximas fiestas, entonces la mejor decisión es dejarlo para
otro momento. Pero suponiendo
que decides seguir con la idea, y llegados a este punto significa que
todavía puedes sentir la sensación original de cuando estalló la
idea, o tal vez estallen otras ideas asociadas entonces escucha lo
siguiente: Hoppe recalca que es importante tratar de sentir de nuevo
el sentimiento original porque vas
a necesitar tener este sentimiento firmemente plantado para enfrentar
los rigores de la realidad que generalmente tienden a moler el
proyecto.
Al
parecer ya estamos listos para que se manifieste nuestra idea. Claro
que para que funcione es posible que necesites dinero, asistencia
profesional, tiempo y paciencia para escribir un libro, marketing
de ayuda...
y la lista sigue y sigue. Es fácil sentirse abrumado en ese momento preguntándose cómo tirar con todo eso junto. En vez de dejar que esto
te bloquee, empieza a comer el elefante de un bocado a la vez. Al
llegar a un callejón sin salida con un aspecto de tu proyecto, hay
que lograr la habilidad de centrarse en otro y soltar el primero.
Navegar por Internet e investigar es una buena opción. Te vas a
sorprender de cómo tu intuición te guía
a los sitios web adecuados. Es bueno también hablar con gente que
puede ofrecerte una cierta dirección o tal vez conozcan a otras
personas que puedan enriquecerte con información. Es importante no
despegarse de la idea cuando el proyecto parece que va a tomar el
doble de tiempo y costo, dos veces más que lo que se pudo anticipar.
Por lo general esto ocurre. Todos los proyectos importantes tendrán
contratiempos. Nada llega a través de la forma en que esperamos que
lo hiciera. Situaciones externas que no se previeron saldrán a la
superficie y tal vez veamos mas fácil soltar las manos en señal de
frustración en ese momento o incluso te preguntarás si esto era
sólo otra loca idea. Intenta salvar estos momentos con un poco de
respiración y volver al sentimiento de uforia inicial; te ayudará a
atravesar el puente oscuro a más velocidad.
Hacer
realidad nuestros sueños es un arte y la creatividad es una pieza
fundamental para enfrentar airosos los obstáculos. Todo el mundo
está inspirado en un momento, pero cuando el mayor temor es que no
funcione muy pocos logran atravesar el proceso de traerlo a la
realidad. En el camino hacia la experimentación de un deseo o una
idea el mayor secreto es disfrutar del proceso de creación sabiendo
que lo bueno y lo malo siempre estarán presentes como dos caras de
una misma moneda y que los obstáculos no son más que oportunidades
nuevas en el prefeccionamiento de traer tus sueños a la realidad.
Si
crees lo lograrás. Experiméntalo y luego me cuentas.
Feliz
Navidad y un muy nuevo Año Nuevo!
Natalia Lescano| 2010

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