Estudios
científicos demuestran que en menos de un año uno renueva el 98% de los átomos
del cuerpo. Por tanto a nivel atómico uno fabrica un nuevo hígado cada seis
meses, una nueva piel cada mes, un nuevo revestimiento del estómago cada cinco
días, un nuevo esqueleto que a pesar de ser tan duro y sólido que parece
permanente, es un ciclo dinámico que se renueva cada tres meses. Y el ADN, la
materia prima genética del cuerpo almacena la información de millones de años
de evolución. La materia prima fundamental, es decir, el carbono, el hidrógeno
el oxígeno, va y viene cada seis semanas. Contando sobre éstos estudios
científicos quiero demostrar que nuestro cuerpo no es el mismo que el del año
pasado, pero nuestros recuerdos, pensamientos, emociones, anhelos, deseos,
intenciones si lo son. Son los mismos que los del
año pasado. Entonces me pregunto, ¿no será que nuestras enfermedades laten en los
recuerdos, pensamientos, emociones, sentimientos o deseos contrariados?
Al
pertenecer a una cultura occidental estamos más que acostumbrados (incluso de
manera inconsciente como efecto del paradigma en el que vivimos) a recurrir a
la medicina convencional para la curación de nuestras afecciones físicas y
psíquicas.
La
ciencia médica basada en el modelo materialista ha intentado comprender los
mecanismos de la enfermedad con la esperanza de que si se comprenden y se
interfiere en ellos podría eliminarse y nosotros confiar en el proceso para
recuperar nuestra salud.
Se
basa en un sistema de cálculos y estrategias, es decir, si se sabe cómo se
multiplican las bacterias y se interfiere en ese proceso con el antibiótico
adecuado no se debería de volver a tener infecciones, o que si se sabe cómo se
replican las células cancerosas al nivel del ADN y se interfiere en ese proceso
con la quimioterapia adecuada, se debería de acabar con el cáncer.
Este
método funciona en algunos casos y es un modelo 100% eficaz en el tratamiento
de enfermedades agudas que son las que brotan en un corto período de tiempo,
siguen su curso y remiten; la gripe es un ejemplo de una enfermedad aguda. Pero
no da respuestas a las enfermedades crónicas como artritis, migraña, colitis,
asma, etc., que se manifiestan súbitamente de vez en cuando, se desarrollan a
lo largo de los años y pueden incluso empeorar. Cáncer, depresión o Alzheimer
son consideradas crónicas, entre otras de éste calibre.
Por
este motivo se está comenzando a entender que los métodos que curan una
enfermedad aún no entienden de los motivos que la causan, más bien calman los
efectos que produce sobre el cuerpo físico y mental. Veamos bien, una
quimioterapia mató todas las células cancerígenas y cuando el cuerpo se
recuperó, se murió de una gripe.
Conocer
el origen de esa enfermedad está comenzando a ser la materia prima de los científicos
para investigar nuevos métodos de curación y aproximarse por fin a un mejor conocimiento
sobre la vida y la salud. La salud no significa mera falta de enfermedad, sino
que va más allá. Denota un estado de vitalidad, de energía y de creatividad. En
cierta manera reflejaría lo que podríamos llamar un “estado superior de la
conciencia”. La carencia de éste tipo de “salud”, es, principalmente la que
trata la medicina alternativa.
Las medicinas alternativas se han hecho conocidas,
especialmente en los últimos 20 años, como necesidad de algunos en traer
respuestas a un “vacio” en la curación convencional. Así mismo, la idea de una
terapia de este tipo implica aceptar un modelo no materialista de nuestra
existencia.
Deepak
Chopra invita a mirar con ojo crítico el total de enfermedades que se
encuentran hoy en la sociedad para que podamos entender que el modelo
materialista no altera de forma significativa sus efectos en la mejora física y
mental de la comunidad. De hecho cuando se trata una enfermedad se siembran
inadvertidamente las semillas de una enfermedad futura.
Se ha calculado que un millón y medio de personas en
EEUU padecen anualmente de infecciones resistentes a antibióticos contraídos
solo en hospitales. De hecho miles de pacientes mueren de esas infecciones.
Unos estudios han revelado que se gastan más de tres
mil millones de dólares al año en el tratamiento de infecciones iatrogénicas,
es decir, infecciones contraídas durante una hospitalización o una visita al
médico
Entre el 50% y el 80% de la población de EEUU, Gran Bretaña
y Canadá toman un medicamento prescrito cada 24 horas.(*)
Está
claro que con éstas estadísticas hay algo “mal que no anda bien” y está resquebrajando al antiguo paradigma convencional
materialista, muy eficaz en enfermedades agudas pero sin capacidad de garantizar
la Salud ante las crónicas.
“El Yoga (Reiki, Acupuntura, Polaridad, entre otros) y sus prácticas son cada día más aceptadas y
utilizadas como medio terapéutico para prevenir e incluso en casos determinados
sanar algunas patologías y alteraciones. Múltiples son los estudios que se han
llevado a cabo sobre todo en estos últimos veinte años con excepcionales
resultados y publicados en revistas médicas de gran prestigio como The New England Journal of
Medicine, The American Journal of Cardiology, The Lancet, Circulation, así
como otras muchas, haciéndose eco por otro lado de los beneficios del Yoga,
relajación y meditación.
Los practicantes serios están convencidos del poder del yoga a fin de
lograr fortaleza, confianza, flexibilidad, equilibrio, optimismo, recobrarse y
prevenir los dolores de espalda, alteraciones cardíacas, cefaleas y mantener
actitudes positivas ante problemas crónicos por los que uno pueda sentirse
afectado, además de combatir el estrés, ansiedad y estados depresivos.” (**)
La
práctica de terapias alternativas guían al individuo a través de un proceso o
mecanismo tan antiguo como la existencia misma para que aprenda a sentir, a
comunicarse consigo mismo, con sus sentimientos, pasiones, anhelos, afectos y
estados anímicos. Le permite trabajar la inteligencia afectiva (empatía) y a su
vez la inteligencia emocional o capacidad de entender y adaptar emociones a
nuestro Ser y plan de vida. Donde no solo se logre un estado de vida saludable
y plena sino que además se experimente el estado de conciencia superior y de
creatividad en todas las áreas de nuestra vida.
“Son famosos los resultados obtenidos por el cardiólogo
de la Universidad de California, San Francisco, Dr.
Dean Ornish quien a través del yoga, meditación y dieta ha
demostrado que lo que se creía irreversible, como la recuperación de
severas enfermedades y patologías del corazón, es posible el recobramiento del
buen funcionamiento de las arterias coronarios, sin necesidad de cirugía, hecho
documentado y recogido ya en la prestigiosa revista médica británica The Lancet en 1990 y en el American Journal of Cardiology en
Noviembre de 1998.” (**)
En
una conferencia brindada por el Dr Deepak Chopra, él comenta lo siguiente:
Un
psicólogo calcula que una persona podría tener de promedio unos 60.000
pensamientos al día. Eso no es sorprendente; lo que sí es desconcertante es que
el 95% de los pensamientos son los mismos que tuvimos el día anterior. Nos
hemos convertido, literalmente, en manojos de reflejos condicionados y nervios
que son estimulados constantemente por personas y circunstancias y que dan
lugar a conductas predecibles; reflejos bioquímicos predecibles, y fenómenos predecibles
en este cuerpo (enfermedades). Nos hemos convertido en víctimas de nuestros
propios recuerdos que evocamos una y otra vez. La ironía es que mi suplicio de
hoy es el remanente de ayer.
Hay
una expresión en el Ayurveda (ciencia de la vida) y que viene de una tradición
muy antigua que dice: “Utilizo los recuerdos pero no permito que los recuerdos
me utilicen” Para Chopra, la respuesta curativa podría también encontrarse
aquí. Claro que hay que recurrir a los recuerdos sino nadie encontraría el
camino a casa, pero cuando uno permite que los recuerdos lo utilicen, se
convierte en víctima en vez de creador. Permitir que los recuerdos lo utilicen
a uno es estar en un estado de reacción constante (hipnosis constante). ”Y
utilizar recuerdos para crear respuestas creativas [en todos los aspectos de
nuestra vida] en un campo de posibilidades, es ser un creador. Es la diferencia
esencial de lo que en tradiciones espirituales ha dado en llamarse esclavitud y
libertad. La esclavitud sería hacia nuestros recuerdos y la libertad desde
nuestros recuerdos.”
Así mismo, conocernos a nosotros mismos, y aprender a gestionar nuestros pensamientos, recuerdos y prioridades podría ayudarnos a curar nuestro cuerpo físico de cualquier "malattia" de la que pueda adolecer ya que habremos entendido que las enfermedades se generan primero en un cuerpo sutil (o cuerpo emocional) por un disgusto, una frustración, una desilusión o simplemente por no aceptar nuestros propios deseos. Dicen que los ojos ciegos son los que no quieren ver, que el cáncer de mama en la mujer se genera por el abandono de una pareja o pérdida de un hijo, que la artrosis degenerativa tiene que ver con cómo nos hemos querido a nosotros mismos a pesar de los mensajes del exterior que pudimos recibir durante nuestra vida y que los accidentes caseros, de coches o golpes tontos se deben a un pensamiento de frustración que late en nuestra mente en el momento en que ocurren. No en vano muchos científicos, psicólogos, médicos y sabios afirman hoy que la enfermedad tiene su orígen en un sentimiento o emoción no atendido ni entendido.
Así mismo, conocernos a nosotros mismos, y aprender a gestionar nuestros pensamientos, recuerdos y prioridades podría ayudarnos a curar nuestro cuerpo físico de cualquier "malattia" de la que pueda adolecer ya que habremos entendido que las enfermedades se generan primero en un cuerpo sutil (o cuerpo emocional) por un disgusto, una frustración, una desilusión o simplemente por no aceptar nuestros propios deseos. Dicen que los ojos ciegos son los que no quieren ver, que el cáncer de mama en la mujer se genera por el abandono de una pareja o pérdida de un hijo, que la artrosis degenerativa tiene que ver con cómo nos hemos querido a nosotros mismos a pesar de los mensajes del exterior que pudimos recibir durante nuestra vida y que los accidentes caseros, de coches o golpes tontos se deben a un pensamiento de frustración que late en nuestra mente en el momento en que ocurren. No en vano muchos científicos, psicólogos, médicos y sabios afirman hoy que la enfermedad tiene su orígen en un sentimiento o emoción no atendido ni entendido.
Natalia Lescano|Abril 2011
(*)Conferencia dada por el Dr Deepak Chopra,
1995
(**)www.yogacentersc.es

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