“…lo
que es inevitable no debe lamentarse en exceso.” (Dice el Buda).
La TV, el cine y los videos
juegos nos muestran constantemente escenas de muerte y hasta nos entretienen, pero
al traer la muerte a la vida real ya no somos capaces de mirarla de frente. Lo
cierto es que antes de existir los antibióticos y otros avances médicos la
muerte era un acontecimiento normal, esperado y tangible. La pérdida de un ser
querido o la irremediable experiencia futura de nuestra propia desaparición resulta
ser hoy una carga insoportable si no tenemos preparación alguna. Tememos a lo
desconocido y la muerte para nosotros lo es. Evoca la soledad y el fin de las
relaciones con nuestros familiares, amigos y mascotas y la inutilidad de todos
nuestros planes terrenales. (sigue en "más información")
Ante éste miedo las religiones pueden proporcionar esperanza y herramientas para enfrentar lo desconocido. Tal vez un cínico diga que el miedo a la muerte nos lleva a buscar una seguridad establecida, ¿pero qué hay de malo en ello? Nada proporciona tanta tranquilidad como la seguridad. Y el mismo cínico incluso enfatizaría en que la única seguridad que tenemos es que los cementerios seguirán llenándose de restos y recuerdos de alguien que alguna vez fue un ser vivo con preocupaciones y ambiciones, con amigos y enemigos, con 15 minutos de fama y docenas de días difíciles
Ante éste miedo las religiones pueden proporcionar esperanza y herramientas para enfrentar lo desconocido. Tal vez un cínico diga que el miedo a la muerte nos lleva a buscar una seguridad establecida, ¿pero qué hay de malo en ello? Nada proporciona tanta tranquilidad como la seguridad. Y el mismo cínico incluso enfatizaría en que la única seguridad que tenemos es que los cementerios seguirán llenándose de restos y recuerdos de alguien que alguna vez fue un ser vivo con preocupaciones y ambiciones, con amigos y enemigos, con 15 minutos de fama y docenas de días difíciles
Reconocer a la muerte
como parte de la vida sin duda nos daría la capacidad de fortalecernos
psíquicamente ante el duelo pero… ¿dónde vamos después de la muerte?
Michael Newton,
asesor psicológico e hipnoterapeuta, comenta que las verdaderas respuestas al
misterio de la vida después de la muerte permanecen encerradas detrás de una
puerta espiritual en la mayoría de los hombres. La razón de esta circunstancia
es que poseemos un sistema de amnesia incorporada y automática con respecto a
la identidad de nuestra alma.
Todos seguramente
hemos oído hablar de personas que han muerto temporalmente para después volver
a la vida y contar que han visto un largo túnel, luces brillantes e incluso han
tenido encuentros con espíritus amigos. Newton comenzó a experimentar con la
técnica de conducir a sus pacientes hacia momentos pasados antes de su último
nacimiento en la Tierra pero le preocupaba la idea de que éstos integraran en
la hipnosis necesidades, creencias y miedos actuales y crearan fantasías en
forma de recuerdos. Sin embargo no pasó mucho tiempo hasta que se dio cuenta de
que nuestros recuerdos pasados ofrecen experiencias demasiado reales e
interconectadas como para ser ignoradas. Descubrió que era posible observar el
mundo espiritual a través de los ojos de la mente de un individuo en estado de hipnosis
y que era capaz de informarse de la vida entre vidas en la Tierra.
Cuenta que un
paciente se quejaba de un dolor crónico en el costado derecho que había tenido
durante toda su vida. Una de las técnicas utilizadas en hipnoterapia para
controlar el dolor es hacer que el sujeto consiga recrearlo para aprender a
rebajarlo y adquirir control sobre él. Al buscar los orígenes de ésa imagen
llegó a descubrir una vida anterior en la que esta persona era un soldado en la
Primera Guerra Mundial muerto por una herida de bayoneta en Francia. Así su
paciente fue capaz de eliminar por completo el dolor.
Platón, Pitágoras, la
Iglesia Católica primitiva de antes del siglo VI y muchas otras escuelas
espirituales sostenían que una parte vital de lo que somos sobrevive a la
muerte y regresa bajo otras formas. El cuerpo muere, el espíritu no. Todo ello
como parte del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento que constituye el camino
en la evolución espiritual. Así mismo cada tiempo de vida nos ofrece la posibilidad
de adquirir conocimiento y experiencia que llevamos con nosotros a la próxima
vida, lo que nos permite progresar de forma gradual hacia la unión con nuestra
divinidad o Dios.
Buda dijo que nuestra
vida es como un relámpago en el cielo…tan transitoria como las nubes de otoño. Contemplar
el nacimiento y la muerte de los seres es como contemplar los movimientos de un
baile. Una vida pasa a toda velocidad como un torrente por una montaña
empinada, pero nos identificamos con nuestra imagen y no con nuestro yo y por
eso experimentamos el [miedo] tiempo.
Natalia Lescano| 2011

Felicitaciones Natali, muy bueno y sobre todo muy útil, ya que desconocemos todos esos conceptos que nos harán pensar en positivo sobre este tema.
ResponderEliminarGracias!!! Me alegro que sea productivo y les haya gustado!
ResponderEliminarBesotes!!!