miércoles, marzo 30

¿Qué hay más allá de la muerte física?


“…lo que es inevitable no debe lamentarse en exceso.” (Dice el Buda).
La TV, el cine y los videos juegos nos muestran constantemente escenas de muerte y hasta nos entretienen, pero al traer la muerte a la vida real ya no somos capaces de mirarla de frente. Lo cierto es que antes de existir los antibióticos y otros avances médicos la muerte era un acontecimiento normal, esperado y tangible. La pérdida de un ser querido o la irremediable experiencia futura de nuestra propia desaparición resulta ser hoy una carga insoportable si no tenemos preparación alguna. Tememos a lo desconocido y la muerte para nosotros lo es. Evoca la soledad y el fin de las relaciones con nuestros familiares, amigos y mascotas y la inutilidad de todos nuestros planes terrenales. (sigue en "más información")

Ante éste miedo las religiones pueden proporcionar esperanza y herramientas para enfrentar lo desconocido. Tal vez un cínico diga que el miedo a la muerte nos lleva a buscar una seguridad establecida, ¿pero qué hay de malo en ello? Nada proporciona tanta tranquilidad como la seguridad. Y el mismo cínico incluso enfatizaría en que la única seguridad que tenemos es que los cementerios seguirán llenándose de restos y recuerdos de alguien que alguna vez fue un ser vivo con preocupaciones y ambiciones, con amigos y enemigos, con 15 minutos de fama y docenas de días difíciles
Reconocer a la muerte como parte de la vida sin duda nos daría la capacidad de fortalecernos psíquicamente ante el duelo pero… ¿dónde vamos después de la muerte?
Michael Newton, asesor psicológico e hipnoterapeuta, comenta que las verdaderas respuestas al misterio de la vida después de la muerte permanecen encerradas detrás de una puerta espiritual en la mayoría de los hombres. La razón de esta circunstancia es que poseemos un sistema de amnesia incorporada y automática con respecto a la identidad de nuestra alma.
Todos seguramente hemos oído hablar de personas que han muerto temporalmente para después volver a la vida y contar que han visto un largo túnel, luces brillantes e incluso han tenido encuentros con espíritus amigos. Newton comenzó a experimentar con la técnica de conducir a sus pacientes hacia momentos pasados antes de su último nacimiento en la Tierra pero le preocupaba la idea de que éstos integraran en la hipnosis necesidades, creencias y miedos actuales y crearan fantasías en forma de recuerdos. Sin embargo no pasó mucho tiempo hasta que se dio cuenta de que nuestros recuerdos pasados ofrecen experiencias demasiado reales e interconectadas como para ser ignoradas. Descubrió que era posible observar el mundo espiritual a través de los ojos de la mente de un individuo en estado de hipnosis y que era capaz de informarse de la vida entre vidas en la Tierra.
Cuenta que un paciente se quejaba de un dolor crónico en el costado derecho que había tenido durante toda su vida. Una de las técnicas utilizadas en hipnoterapia para controlar el dolor es hacer que el sujeto consiga recrearlo para aprender a rebajarlo y adquirir control sobre él. Al buscar los orígenes de ésa imagen llegó a descubrir una vida anterior en la que esta persona era un soldado en la Primera Guerra Mundial muerto por una herida de bayoneta en Francia. Así su paciente fue capaz de eliminar por completo el dolor.
Platón, Pitágoras, la Iglesia Católica primitiva de antes del siglo VI y muchas otras escuelas espirituales sostenían que una parte vital de lo que somos sobrevive a la muerte y regresa bajo otras formas. El cuerpo muere, el espíritu no. Todo ello como parte del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento que constituye el camino en la evolución espiritual. Así mismo cada tiempo de vida nos ofrece la posibilidad de adquirir conocimiento y experiencia que llevamos con nosotros a la próxima vida, lo que nos permite progresar de forma gradual hacia la unión con nuestra divinidad o Dios.
Buda dijo que nuestra vida es como un relámpago en el cielo…tan transitoria como las nubes de otoño. Contemplar el nacimiento y la muerte de los seres es como contemplar los movimientos de un baile. Una vida pasa a toda velocidad como un torrente por una montaña empinada, pero nos identificamos con nuestra imagen y no con nuestro yo y por eso experimentamos el [miedo] tiempo.



Natalia Lescano| 2011

2 comentarios:

  1. Felicitaciones Natali, muy bueno y sobre todo muy útil, ya que desconocemos todos esos conceptos que nos harán pensar en positivo sobre este tema.

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  2. Gracias!!! Me alegro que sea productivo y les haya gustado!
    Besotes!!!

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