Va más allá de la pasión;
toca lo vulnerable, lo trascendental.
Despierta, levanta, genera energía capaz de abstraer de lo irreal aunque casi siempre parezca lo contrario.
Son deseos de compartir porque hay verdadero interés en lo que se comparte.
Son deseos de coincidir, de encender, de motivar, de ir hacia adelante.
¿El no poder poseer genera el sentimiento?
No. Pero le da color.
Si en el antagonismo de una relación llega a reconocerse un atisbo de trascendencia,
entonces tal vez se perciba una lección fugaz o motivación o fragmento de lo que vendrá.
Incapaz de ser indiferente para los mortales, a nadie nunca dejará de sorprenderle el amor.
__________________Natalia Lescano

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